Cine musical de niños prodigio

Desde finales de los años cincuenta, se pone de moda un cine musical infantil en el cual sus protagonistas son jovencísimos niños cantantes, que casi siempre tuvieron carreras musicales paralelas a las cinematográficas, y cuyas películas en muchos casos eran desarrolladas en torno a la venta de discos. El primero de estos niños cantantes de éxito sería Joselito que monopolizaría el género durante los años cincuenta con películas como El pequeño ruiseñor (1956) o La saeta del ruiseñor (1957) y así hasta nueve títulos, todos dirigidos por su descubridor Antonio del Amo. Su fama trascendió las fronteras nacionales llegando a hacerse muy popular en Francia. Intentó dar el paso de estrella infantil a adolescente con la película de Mur Oti Loca Juventud (1964) pero fracasó, llegando así al fin de su carrera cinematográfica.


Caso diferente fue el de Marisol, niña prodigio que se estrenó con Un rayo de luz (1960), y que llegaría a convertirse en la mayor estrella del género durante su infancia y adolescencia. El paso del cine infantil al adolescente fue acompañado sin perder un ápice de éxito. Tras evolucionar a un cine más adulto, abandonó el género musical pero no su carrera discográfica, que desvincularía de la cinematográfica. En 1985, finalmente se retira de la vida pública.


El trío de artistas de mayor éxito del género sería completado con Rocío Durcal, que si bien debutó algo tardíamente, a los 16 años, en Canción de juventud (1961), rivalizó con los dos anteriores en el tipo de películas y el público al que iban destinadas. Con la decadencia del género, acabaría haciendo primero un cine musical convencional, y después otros tipos de cine. Rocío Dúrcal escenifica los nuevos aires de modernidad de los años 60. En sus musicales representa el papel de una chica dicharachera, pero que no olvida sus orígenes populares (De manera paralela a las películas deSandra Dee en Estados Unidos). Al pasar la línea de la edad adulta, continúa cultivando el género musical con la adaptación de la pícara revista musical "Las Leandras". Terminó su carrera cinematográfica en pleno Destape para centrarse en una exitosísima carrera musical.


Las mellizas barcelonesas Pili y Mili aparecieron justo antes de que la fórmula se agotase y protagonizron los últimos títulos de éxito de musical infantil, Como dos gotas de agua y Whisky y vodka, un cine mucho más moderno que las películas de Joselito.
El resto de intentos de lanzar nuevas estrellas en esta época fracasaron o no fructificaron cinematográficamente. Es el caso de Ana Belén que fue lanzada en 1965 como actriz infantil en el musical Zampo y yo (1965). Al ser un fracaso, se concentraría en prepararse teatralmente, y alcanzaría el éxito ya como actriz y cantante adulta. En los años setenta, ya sin la misma relevancia que en la década anterior, se intentó lanzar a grupos infantiles como La Pandilla, que protagonizó junto a Karina la película En un mundo nuevo (1972), sin demasiado éxito.
A principios de los ochenta, el género tiene un breve resurgimiento con el grupo Parchís, que protagonizaría varias películas musicales infantiles como La guerra de los niños (1980). Al amparo de este éxito, otros grupos como Regaliz con Buenas noches, señor monstruo (1982) o la cantante infantil Macarena Camacho Chispita, que protagonizaría Chispita y sus gorilas (1982), acompañada por dos protagonistas de la serie Verano azul, Miguel Ángel Valero y Miguel Joven. En este periodo, el asentado discográficamente dúo Enrique y Ana protagonizarían una película, Las aventuras de Enrique y Ana (1981).
Tras este periodo, que concluye en torno a 1983, el género desaparecería prácticamente por completo, salvo por esporádicas intentonas realizadas por grupos como Bom Bom Chip en El niño invisible (1995), o los cantantes infantiles Raulito con Franky Banderas (2004) y María Isabel conÁngeles S.A. (2007), entre otras, pero estas intentonas casi siempre carecieron del respaldo de la crítica y del público.

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